Cierto número de divorcios son causados por la incidencia de infidelidad en el matrimonio por parte de uno de los cónyuges. Esto hace que la otra parte trate de buscar cierta venganza o castigo a través del proceso de divorcio en los tribunales.
Desgraciadamente para ambos en esta situación, al buscar este remedio en los tribunales, el único resultado es el gasto de dinero en honorarios de abogados-dinero del matrimonio que podría estar disponible a ambos para otros asuntos. El costo promedio nacionalmente de un divorcio con litigio es de $20,000.00; y en ciertos casos, mucho más que eso.
La realidad es que esto pasa por que de entrada ninguna de las partes sabe a ciencia cierta que es lo que involucra un divorcio litigado o peleado. Si lo supieran, probablemente optarían por tratar de llegar a un acuerdo mutuo desde el principio. Estando asi cada uno libre para comenzar una nueva vida.
El proceso de tratar de “castigar’” a un cónyuge infiel desata el litigio en un proceso de divorcio por necesidad ya que, naturalmente, una de las partes no esta de humor para razonar. El resultado, además de honorarios legales mas altos, es también el alargamiento del proceso al tratar de conseguir algo que el la parte herida tiene poca o ninguna probabilidad de recibir por parte de los tribunales.
Los tribunales no castigan la infidelidad como tal. Si su cónyuge le ha sido infiel los tribunales solo “castigaran” si el o ella ha usado dinero del matrimonio para beneficio de la relación ilícita. Si no se ha usado dinero marital, en cuanto al tribunal se refiere, lo único que queda por hacer es disolver el matrimonio-o sea, otorgar el divorcio.
El resultado probable en un divorcio que involucra este motivo es fácil de predecir: un años o dos después de su comienzo, cuando ya el matrimonio no tienen dinero liquido o bienes que se puedan usar para financiar el litigio, el caso acabara o bien con un acuerdo para repartir lo que quede, o bien una u otra (o ambas inclusive) de las partes se representaran a si mismo ante los tribunales por falta de dinero para seguir peleando.