En el sistema jurídico penal de los EEUU, el principio más fundamental es la presunción de inocencia de una persona hasta el momento en que el fiscal pruebe su culpabilidad más allá de una duda razonable. Este principio es importante ya resguarda algo muy preciado: la propia libertad de una persona.
La presunción de inocencia pone el peso sobre el fiscal de probar cada uno de los elementos del delito más allá de una duda razonable. Si un fiscal no puede probar cada uno de los elementos a este grado, no puede probar la culpabilidad del acusado al grado requerido.
Esta presunción también lleva consigo el derecho del acusado a guardar silencio durante todo el curso del proceso penal.
Una persona acusada de un delito no esta obligada a demostrar su inocencia ni tampoco producir ninguna evidencia en su defensa. Es mas, el fiscal no puede ni siquiera aludir al hecho de que el acusado no ha presentado prueba de su inocencia-cualquier declaración ante un jurado que indique que el acusado tiene la obligación de cualquier prueba en el caso puede provocar un juicio nulo.
Al no tener que presentar pruebas de la inocencia de su cliente, un abogado de derechos penales (en Ingles, criminal law attorney) esta libre para concentrarse en excluir la evidencia del fiscal, atacando la misma según las leyes de evidencia y otros principios jurídicos aplicables a los casos criminales. Esto hace más difícil la posibilidad de que un fiscal pueda obtener una condena.