Notarios público en América Latina juegan un papel mas amplio en cuanto a asuntos legales. En los Estados Unidos, un abogado puede también ser un notario público; pero uno notario público no es un abogado solo por el hecho de ser notario. Aquí tiene información sobre algunas de las diferencias más importantes.
En América Latina, los notarios públicos se conocen como licenciados, doctores o abogados, y prestan toda clase de servicio legal en ese papel. Además, sus bufetes son conocidos como “consultoría” o “notaría.”
En los Estados Unidos, por el contrario, un notario público no puede ejercer como abogado; por consiguiente, no puede prestar asesoramiento legal de ningún tipo. Comúnmente, cada estado Americano tiene sus propios requisitos para que una persona pueda actuar como notario; al igual que tiene requisitos diferentes para que una persona pueda ejercer como abogado.
Esta distinción es de suma importancia para los hispanos en Estados Unidos ya que al no conocer la diferencia entre y notario y un abogado se exponen a ser víctimas de fraude en cuanto a solucionar sus problemas legales, pagando por servicios que le pueden ser poco útiles. Estos fraudes tienden a ser más común en cuanto a inmigración; y también, en muchas ocasiones a transacciones relacionadas con bienes raíces.
Cuando un hispano usa los servicios de un notario como si fuese un abogado, se arriesga a sufrir consecuencias legales graves, especialmente en cuanto a asuntos inmigratorios. Estos riesgos incluyen renunciar irrevocablemente a ciertos derechos y beneficios otorgados bajos las leyes en diferentes áreas legales.
Todos los estados Americanos licencian y registran a sus abogados en cuanto al derecho de ejercer como tal. Si usted quiere saber si su notario es un abogado en su estado, contacte el órgano estatal que regula a los abogados en ese estado, con el nombre de la persona a quien usted quiere contratar. Esta información es también fácilmente encontrada en línea a través de los enlaces de los gobiernos estatales.